¿ALGUIEN PASA POR EL AEROPUERTO?

Tras una reunión de amigas en una ciudad distinta a la que vivo, pregunte:
¿Alguien pasa por el aeropuerto?....y vaya sorpresa!!! Nunca imagine que por haber hecho esa pregunta se me iba a presentar la oportunidad de pasar un rato inolvidable.
Una de las amigas de la reunión me comento que ella debía de ir al aeropuerto pero unas horas más tarde, que antes debía de ir a tocar el órgano a una boda, que fuese con ella a la boda y después iríamos al aeropuerto.
Me pareció una idea genial, que divertido, sin habernos preparado para la ocasión iba a poder vivir la alegría y la emoción de unos desconocidos y además escuchar la música que salía de las manos de mi amiga y ver como ella ponía el sonido al inolvidable recuerdo de los futuros esposos.
Una tercera amiga se unió a nosotras deseosa de vivir la experiencia  y para allí nos dirigimos, íbamos a la iglesia de Santa María.
Dejamos el coche en un parking cercano y fuimos paseando por el barrio viejo hasta llegar a la plaza de Santa María que alberga la susodicha iglesia  de mismo nombre, al llegar allí pudimos observar los tocados y ropajes elegidos por los invitados para tan importante evento, un derroche de colores, de texturas, de peinados, de tacones y de sudadas de los trajeados y encorbatados varones que aguantaban el tipo por eso del saber estar y de la “educación”.
La alegría inundaba la plaza…risas, besos, abrazos, gritos, aplausos, cotilleos….todo ello dentro de una absoluta normalidad.
Nosotras caminamos sigilosas hasta lograr introducirnos dentro del templo y quedamos impresionadas por la cantidad de pan de oro que adornaba ostentosamente las  santas figuras, los marcos de los esplendorosos cuadros, los arcos, las molduras……relucía toda la iglesia , y tras una rápida observación  encontramos el lugar ideal para sentarnos, que sin llamar mucho la atención de los invitados al enlace podíamos observar bien a nuestra amiga en el balcón interior donde descansaba el antiquísimo y orgulloso órgano de donde saldrían mas tarde las notas que pondrían el sonido a tan importante ceremonia.
Al principio de acomodarnos en el lugar decidido nos invadió el apuro, que pensaría esa gente de nosotras?, quienes son esas?, que hacen aquí?, pero tras decidir que la familia de la novia pensaría que éramos conocidas del novio, y que la familia del novio pensaría que conocíamos a la novia, el apuro que asomaba en nosotras se desvaneció a la velocidad de un rayo.
Comenzaron a entrar los invitados, y nosotras allí, en el ultimo banco de la parte derecha , juntitas, sin ningún adorno más que una gran sonrisa, el desfile de trajes y vestidos complementaba el recargado decorado de la iglesia  que hacía daño a una humilde vista coma la nuestra, que poderío el de las iglesias!!
Se hizo la música, mi amiga comenzó a tocar al visionar al novio que entraba nervioso del brazo de su adornada madre que lucía una gran mantilla negra.
El nerviosismo del novio era muy evidente, con un traje brillante en tonos lilas y morados, apretado chaleco a juego y una quisquillosa y traicionera corbata que sobresalía con descaro encima de la apretadísima chaqueta.
El órgano paro de tocar al llegar los protagonistas del paseíllo al altar y tras un minuto de expectación comenzó a soñar la marcha nupcial y hace aparición la tan ansiada y esperada novia, agarrada del brazo del orgullo y tieso padrino.
Paseo corto de la puerta al altar pero el suficiente para sentirte observado y comentado por todos, muchos ojos clavados en la protagonista, las piernas pueden flaquear, un minuto eterno…
¿Qué te pasara por la cabeza en esos momentos? A mí, como espectadora se me pasó de todo, ¿se caerá? ¿Se torcerá un pie?, ¿se le caerá el velo? ¿Te imaginas que de la vuelta?
Bueno, la verdad que no fue nada de eso, paso lo esperado, entubada en un vestido que casi no la dejaba caminar y con interminables volantes en la parte baja llego pletórica al altar buscando la mirada y el piropo de su amado, de repente un estruendo horroroso hizo presencia en los altavoces de la iglesia , que espanto, no se escuchaba al cura ansioso de protagonismo, ni a los invitados al enlace elegidos para leer estrofas del evangelio, imaginaros que plan, encima de pasar unos nervios terribles por tener que subir allí, delante de todos, con unos tacones de aguja con vida propia que se tambalean a su antojo y un moño que restaba  protagonismo al mismísimo evangelio, encima no se escucha, tremendo equipo técnico el de la iglesia, (seguro que los novios habían pagado por adelantado), la gente que ocupábamos los últimos bancos, no teníamos entretenimiento, y como es típico en las bodas, las chicas comentaban los modelitos con interés y había un chico que llamo escandalosamente mi atención, sentado 2 bancos por delante….el cura nos mandaba levantarnos y sentarnos continuamente, no le oíamos, nos limitábamos a hacer lo que los más adelantados hacían, y el chico este se colocaba bien algo entre las nalgas, en un principio pensé que quizás era que el pantalón se había quedado pegado al banco por el sudor, ya que el calor que allí dentro se formo era considerable, pero que va, no era ese el motivo, no lo era porque no paraba de hacerlo, con una mano, con la otra, una y otra vez, parecía el tenista Rafa Nadal cada vez que hace un saque, jo, vaya tela, el broche de oro lo puso su acompañante que comenzó a abanicarlo con mucho garbo, jajajaja, me lo estaba pasando de miedo!!!! Y yo que pensaba aburrirme un par de horas en el aeropuerto….
Volvió el sonido, al fin escuchábamos al cura en una apasionada  representación cuando de repente  se dirige a los novios y les dice, Jesús os está hablando, Jesús os necesita y os va a pedir un favor, quiere que le transmitáis a las gentes lo que él es, un ser bueno, un ser omnipotente que no necesita nada ni a nadie, bueno….. nos quedamos estupefactas mi amiga y yo, no podíamos creer lo que acabábamos de escuchar, nos miramos al instante flipadas y tras el sí quiero que fue rapidísimo el cura volvió a la carga dirigiéndose al recién estrenado esposo, y le dijo, roguemos al señor para que tu esposa sea fiel, para que mantenga su pureza y su honestidad, pero es que solo lo dijo refiriéndose a ella, hacia el no hubo tal mención, que derroche de machismo, me indignó.
 Pero además el señor cura se atrevió a pedirle un favor a la virgen delante de todos los presentes, favor dedicado a la pobre contrayente, pidiendo que tuviese varios hijos y que al menos uno fuese cura, ya que no podía haber mejor regalo y honor para una madre que tener un hijo sacerdote. Desde luego el cura estaba sobrado de talento esa tarde, que desparpajo más bien aprovechado.
Comenzó la comunión y seguido el momentazo de darnos la paz, en ese momento me distraje inevitablemente ya que nadie se dirigió a nosotras para darnos la mano….¿será que cuando el cura nos mando ponernos de rodillas no lo hicimos? ¿Sentaría mal a los asistentes este signo de rebeldía por nuestra parte? en fin, no me arrepiento ya que en esos momentos vino a mi mente la tan conocida frase de Ernesto Guevara, prefiero morir de pie que vivir siempre arrodillado. Sonido de cascabeles hizo que yo girara la cabeza, ¿de donde viene ese sonido?
Noooooo, como podía haber olvidado tan típico  y delicado gesto por parte de la iglesia? Tanto tiempo hacia que no `presenciaba un acto eclesiástico? Era el cestillo, dos mujeres muy menudas pasaban con esmero el cestillo delante de los morros de los invitados para que echaran allí dineros bien merecidos.
Pasaron 2 minutos de susurros y la gente comenzó a salir, se acumulaban en la plaza con cestos de pétalos de flores y bolsitas con arroz, gritos acalorados de vivan los novios, cigarros encendidos que se consumían con extrema rapidez, hasta que al fin llego el momento más esperado, entre gritos y vítores llovían flores y arroces, la alegría volvió de nuevo a la plaza de Santa María y mi relato llega a su fin ya que en ese momento salíamos las tres amigas de allí para dirigirnos al aeropuerto, yo volvía a mi casa y mis amigas alquilaban un coche. En el viaje aproveche para escribir esta experiencia y no olvidarme de ningún detalle.

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